lunes, septiembre 07, 2009
viernes, septiembre 04, 2009
Pelotudez
Parto de una base importantísima: esto es una pelotudez. Pero las pelotudeces, queridos míos, me tientan a más no poder. ¿O acaso vivimos nosotros de las cosas "serias" o "importantes"? ¿No son las pelotudeces las que hacen de nuestra vida algo más que un mero caminar a través de la monotonía?
Y es así que acá estoy, intentando completar más de 1400 caracteres con una reflexión que se me acaba de ocurrir y con el firme propósito de no tardar más de 5 minutos en completar la hazaña (?).
Porque en woofer, como en twitter, escribir algo más o menos interesante es un trabajo casi imposible. Generalmente terminamos retwitteando o copypasteando links con poco criterio o, lo peor (pecado mortal), haciendo de twitter un chat.
Pero volvamos a las pelotudeces. Decía que estas nimiedades son las que nos permiten tener una vida un poco menos despreciable. Imagínense una vida solo hecha de "seriedad". Te levantarías a la mañana, irías al baño, te higienizarías, saldrías de tu casa y de ahí al trabajo sin hacer absolutamente nada en el medio. Si tenés "suerte", durante el viaje mandás mails exclusivamente laborales o "importantes", sino pensás "en el día que vas a tener". Llegás y de ahí 9 horas sin pensar en otra cosa que no sea trabajo, cuestiones familiares relevantes, compras para la casa indispensables y en como vas a hacer para que tu pareja quede embarazada (acuérdense, cosas importantes, nada de placer). Llegás a tu casa, cogés misionero, comés y dormís.
Si, la rutina de la mayoría de nosotros es estructuralmente así. Por eso, en el medio, ahí donde deberías estar pensando que miserable que es tu vida, están las pelotudeces como esta para salvarnos.
Más de 1700 caracteres después termino y no pienso releer ni corregir. Al fin y al cabo, esto no es más que una pelotudez, ¿no?
Publicado en Woofer
domingo, agosto 30, 2009
Sic de....
"¿Quizá la educación moralizante se revolvía de algún modo contra sí misma? Si la mirada concupiscente era por sí misma tan mala como la satisfacción del deseo, y la fantasía activa tanto como el hecho en sí mismo, entonces, ¿por qué negarse a la satisfacción y al hecho? Día a día constataba que no podía alejar de mí aquellas ideas pecaminosas. Hasta que llegó un momento en que deseé el pecado".
Bernhard Schlink en El Lector
sábado, agosto 01, 2009
Una cosita
Miraba ayer el cruce Cafiero-Mirtha (si, yo me cultivo a veces) y me hizo pensar en una cosa:
Hay una cierta premisa derechosa que dice que "los pobres votan mal porque votan a quien les da de comer, en cambio, la clase media y alta puede pensar, razonar y votar bien". Eso afirmó Mirtha y piensa gran parte de las clases medias y altas. En las últimas elecciones estuvo más que claro.
Pero yo me pregunto: ¿No fueron esas clases las que apoyaron el golpe militar? ¿No fueron ellas también las que votaron a Menem dos veces, a De la Rúa, a Lavagna en 2005 y a Macri/De Narváez?
Y ahí llego a tres posibles conclusiones:
a- La premisa es falsa y acaba de ser demostrado por el absurdo.
b- La premisa es, en parte, verdadera, pero con la salvedad de que las clases medias y altas son las que no piensan.
c- La premisa es absolutamente verdadera y, de ser así, me declaro orgulloso de no pensar.
sábado, junio 13, 2009
Sic de...
"La Argentina es como un desvío del tiempo. Me recuerda a cuando Estados Unidos era un país lindo en el que vivir. Aunque todo es más duro en la Argentina, la gente aquí es más amable que en la mayoría de los lugares. El smog es tan abundante que te corta los pulmones. Los colectiveros salen a matar. Tratan de empujar a la gente fuera del camino con sus grandes micros malolientes. Es una locura. Los exhaustos caños de escape emanan nubes de humo negro que se meten en las ventanillas abiertas de los demás coches. Todos tienen las ventanillas abiertas porque nadie tiene aire acondicionado. Los autos acá son todos viejos y están hechos mierda, pero tienen mucho soul. Mucha onda. El problema es que me cuesta mucho conseguir dinero para vivir en la Argentina. Mi contador, Ira, solía mandarme dinero a través de la Western Union de Córdoba y Suipacha. El viaje en taxi para llegar hasta ahí era siempre una pesadilla."
"El taxista no paró debido a la multitud. Yo tuve que abrir la puerta y saltar fuera del coche. Le pagué después, cuando volví a Banfield. Bárbara, que se suponía no iba a venir, estaba detrás mío. Era demasiado. La entrada al hotel estaba vallada. Había policías por todas partes. Fans por todas partes. Los promotores estaban fuera del hotel. Me vieron y me dedicaron una mirada antipática. Así y todo, intenté atraer su atención. “Soy Dee Dee”, grité. “Soy yo.” Todos los fans de los Ramones empezaron a asentir, y a gritar: “Es Dee Dee, es Dee Dee. Déjenlo entrar”. Pero a la vez ellos me alejaban de la puerta y me pedían autógrafos y fotos. Los policías me miraban con odio. Todo el mundo me empezó a zamarrear. Era como un maremoto viniéndoseme encima. De casualidad lo vi a Marky. Traté de llamar su atención. “¡Marky, ayudame!”, grité. Simuló no verme. Se escondía detrás de sus anteojos oscuros estilo Elvis. Había tejido una red de odio alrededor suyo. Con su campera de cuero negra de motociclista y su piel pálida, se parecía tanto al Marky Ramone original que era irreal."
"Así que no fui al show. Lo escuché por radio en la cocina, tamborileando nerviosamente los dedos contra la mesa de linóleo. Sentía que no había excusa para la manera en que me habían tratado. Era bastante irrespetuoso pedirme que fuera a tocar una canción con ellos, arreglar una hora para encontrarnos, y después no hacerse cargo de lo que pasara conmigo afuera del hotel. Muchos incidentes de esta clase me amargaron respecto de los fans y de los Ramones."
sábado, mayo 16, 2009
Londres
Cuesta describir una ciudad como Londres, por donde empezar? Su arquitectura, su diseño, su pasado, su presente, su moda, su rock, su gente, sus colores, sus subtes, sus miles de revistas, sus publicidades...
A simple vista parece una ciudad inabarcable, que no importa cuanto estés, o cuanto vivas allí, será imposible poder conocer Londres. Pero no es tan así. Es una ciudad muy amigable, llamativamente silenciosa y cálida. Si, para mi Londres se merece el adjetivo de "cálida".

Más allá del lugar común que dice que "las cosas funcionan" y en el caso londinense es cierto, sus ciudadanos parecen tan metidos en sus cosas que ni te miran por lo que no importa que tengas puesto nadie se va a sorprender. Además, las bocinas no suenan ni los celulares tampoco: todos los tienen prolijamente en vibrador (chistes abstenerse).
Pero claro, es una ciudad para ricos. Entrar con el auto cuesta unas 8 libras por día (40 pesos) sin contar el estacionamiento (también carísimo) y alquilar un departamento puede salir una fortuna. Cada vez que yo decía "me quiero quedar a vivir acá", D. me respondía: "Sabés lo que hay que ganar para tener esta vida?". No lo se, pero quiero.
Lo primero que sentí al llegar a Londres es que yo vivía en el pasado y estos tipos son el presente. Niegan día a día esa máxima nefasta que dice "todo tiempo pasado fue mejor" y viven, aprenden, estudian y valorizan el presente como nunca había visto. Todos los días hay cosas nuevas para ver, escuchar, leer, usar y no son meros momentismos (?). Por ejemplo, cada semana en la NME salen no solo los 10 tracks que tenés que escuchar durante esos 7 días (que puede ser tomado como un tracklist meramente comercial), sino que hay un listado de grandes bandas sin discográfica (ni disco) que ya fueron descubiertas por periodistas y están ahí para ser descubiertas.

Por donde camines hay expresiones culturales: literarias, musicales, pictóricas y por supuesto, la moda. Inclusive pareciera que hay una cierta necesidad de estar actualizado con lo último de lo último aunque verlo en ellos resulta totalmente una acción natural y no algo impuesto.
En fin, ya pasaron dos meses desde que llegamos y todavía no se me pasó esa "excitación post viaje". Ya me quiero volver, ojalá sea pronto.
martes, mayo 05, 2009
Pero no
Se acuerdan de esto? Era marzo de 2006 cuando estuve a punto de ser abandonado. Cuatro años después, la situación estuvo por repetirse en París, pero entre las complicaciones con el idioma y el cansancio, no le daba el cuero para irse ahí.
Me quería matar cuando me enteré que venían para acá. Dije: de esta no zafo...... pero zafé. Estoy seguro de que se queda conmigo por la guita, sino no entiendo (?).
Decí que hoy vi estás fotos y no pude evitar de que me cayeran bien.





